WASHINGTON (AP) — Suena como un estruendoso coro de grillos, pero no completamente. Como un silbido sumamente agudo, pero ¿de qué? Parece como si ondulara, incluso que se contorsiona. Algunos escuchan una combinación politonal mezclada con el sonido que hacen las uñas sobre un pizarrón.

The Associated Press obtuvo una grabación del sonido percibido por algunos de los empleados de la embajada estadounidense en La Habana, parte de un conjunto de fenómenos inexplicados que a la larga fueron considerados ataques deliberados. La grabación, difundida el jueves por la AP, es la primera en ser publicada de las muchas muestras de sonido tomadas en Cuba y que hicieron que los investigadores sospecharan inicialmente de un arma sónica.

No se cree que las grabaciones en sí sean peligrosas para quienes las escuchan. Los expertos en sonido y los médicos dicen que no conocen ningún sonido que pueda causar daño físico cuando se reproduce durante períodos breves a niveles normales a través de un equipo estándar, como un teléfono celular o una computadora.

Se desconoce qué dispositivo produjo el sonido original. Los estadounidenses afectados en La Habana reportaron que los sonidos les llegaron con volúmenes extremos.

Tampoco está claro si existe una relación directa entre el sonido y el daño físico sufrido por las víctimas. Estados Unidos dice que en general los ataques causaron problemas auditivos, cognitivos, visuales, de equilibrio, del sueño y otros.

Las grabaciones fueron enviadas para su análisis a la Marina estadounidense, que cuenta con equipos sofisticados para analizar señales acústicas, así como a las agencias de inteligencia, según informaciones dadas a la AP. Sin embargo, hasta ahora las grabaciones no han arrojado luz sobre qué es lo que está dañando a los diplomáticos.

La Marina no respondió a las solicitudes para que hiciera comentarios acerca de la grabación. Heather Nauert, portavoz del Departamento de Estado, no comentó sobre la autenticidad de la cinta.

Cuba ha negado participación o conocimiento de los ataques. Estados Unidos no ha culpado a nadie, y dice que aún no sabe qué o quién es el responsable. Pero ha acusado al gobierno del presidente Raúl Castro de no proteger debidamente a los diplomáticos estadounidenses en su territorio, y Nauert dijo el jueves que Cuba “podría tener más información de lo que ahora sabemos”.

Por su parte, el jefe de despacho de la Casa Blanca, John Kelly, dijo que "el gobierno cubano podría detener los ataques contra nuestros diplomáticos".

No todos los estadounidenses que resultaron afectados en Cuba escucharon sonidos, y de entre los que los escucharon no se ha confirmado que percibieron exactamente lo mismo.

Sin embargo, la AP ha examinado diversas grabaciones hechas bajo distintas circunstancias y todas son variaciones del mismo zumbido agudo. Individuos que escucharon los sonidos en La Habana confirmaron que las grabaciones son en general como lo que percibieron.

“Ese es el sonido”, expresó uno de ellos.

La grabación difundida por la AP ha sido afinada digitalmente para aumentar el volumen y reducir el ruido de fondo, pero aparte de eso no fue alterada.

El sonido parece manifestarse en pulsos de diversa duración _siete segundos, 12 segundos, dos segundos_, con algunos períodos sostenidos de varios minutos o más. Seguidamente hay silencio por un segundo, 13 segundos o cuatro segundos, y luego se reanuda abruptamente.

Un examen más minucioso de la grabación revela que no es un solo sonido, sino unas 20 frecuencias o más simultáneas, de acuerdo con el analizador de espectro usado por la AP, que mide la frecuencia y amplitud de una onda sonora.

Para el oído, las múltiples frecuencias pueden sonar como si alguien tocara varias teclas de piano al mismo tiempo. Al ser representado en un gráfico, el sonido aparece como una serie de "picos" que saltan desde una línea base.

“Hay unos 20 picos, al parecer separados por espacios iguales. Cada uno de ellos corresponde a una frecuencia distinta”, explicó Kausik Sarkar, un experto en ciencias acústicas de la Universidad George Washington que analizó las grabaciones con la AP.

Esas frecuencias pueden ser solo una parte del panorama. Los dispositivos y herramientas de grabación convencionales para medir el sonido pueden no captar frecuencias muy altas o bajas, como las que están por encima o por debajo de lo que el oído humano puede captar. Los investigadores han explorado si en los ataques de La Habana puede haber infrasonido o ultrasonido.

Las grabaciones se han reproducido para los trabajadores de la embajada de Estados Unidos a fin de enseñarles a identificar ese ruido, dijeron varias personas con conocimiento de la situación en La Habana. A algunos empleados de la embajada también se les han dado dispositivos de grabación para que los activen en caso de que escuchen los sonidos. Las personas que hablaron con la AP no estaban autorizadas a comentar públicamente la situación y pidieron el anonimato.

Los funcionarios cubanos no dijeron si Estados Unidos compartió las grabaciones con el gobierno de Cuba.

Otra gran pregunta sigue siendo qué hacer si uno sabe que está bajo ataque. Todavía estupefacto por lo que está causando esto, Estados Unidos no ha podido ofrecer consejos.

Los funcionarios de seguridad de la embajada les han dicho a los empleados que, si creen que están siendo atacados, deberían levantarse y moverse de lugar, porque es poco probable que el ataque pueda seguirlos, dijeron las personas que hablaron con la AP.

El mes pasado, la AP informó que algunas personas experimentaron ataques o escucharon sonidos que estaban muy confinados a una habitación o a partes de una habitación.

El Departamento de Estado ha dicho que se ha “confirmado médicamente” que 22 estadounidenses fueron afectados y que el número podría aumentar. Los síntomas y las circunstancias reportados han variado ampliamente, lo que hace que sea difícil vincular algunos en forma concluyente con los ataques.

Los incidentes comenzaron el año pasado y se considera que continúan, pues hubo un incidente reportado a fines de agosto, la fecha más reciente.

Cuba ha defendido su respuesta a los eventos y ha hecho hincapié en su afán de ayudar a la investigación de Estados Unidos. Las autoridades cubanas no respondieron a las solicitudes de comentarios para este despacho, pero se han quejado antes de que Washington se niega a compartir información que dicen necesitar para investigar a fondo, como pueden ser registros médicos, datos técnicos y la notificación oportuna de los ataques.

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Lederman reportó desde Washington. Contribuyeron a este despacho los corresponsales de AP Jake Pearson en Nueva York y Matthew Lee, Robert Burns, Lolita C. Baldor y Bradley Klapper en Washington.

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Cobertura previa de The Associated Press sobre este tema: https://apnews.com/tag/NoticiasCuba